Un día más en el hospital de Rutshuru
24 noviembre 2009
Son las 8 de la mañana cuando el vehículo de MSF entra en el recinto hospitalario. A su llegada, los médicos y enfermeros de MSF son recibidos por sus colegas de los equipos médico y quirúrgico a cargo del turno de noche. “Hemos practicado dos cesáreas y una laparotomía”, explica el Dr. Claude, el cirujano de guardia. “No ha habido mucho trabajo”. Rutshuru está bastante tranquilo, por lo menos lo parece. La intensidad del conflicto armado ha disminuido, pero la violencia continúa. El ejército congoleño está dando caza a los rebeldes de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) en Kivu Norte.
Cuando el equipo del turno de noche se va del hospital para descansar en la base de MSF, el Dr. Richard, médico anestesista, empieza su día visitando la unidad de urgencias. Dos mujeres están bajo observación, un niño con quemaduras de segundo grado en las piernas será trasladado a quirófano y los otros pacientes serán transferidos a diferentes unidades. El hospital incluye varios pabellones en torno a un patio lleno de mangos. Cuidados intensivos está en unos de los pabellones. Gisèle, una pequeña de 2 años, llegó con una infección generalizada y fue admitida la noche anterior.
“Éste es un hospital de referencia”, explica el Dr. Richard. “Recibimos todos los casos complicados en la zona. La gente intenta conseguir tratamiento en las zonas de los alrededores y cuando ve que no funciona, acude aquí”.
Un pasadizo cubierto proporciona una protección que se agradece durante la época de lluvias. Lleva hasta la maternidad. El tráfico de pacientes aquí es constante. Seis mujeres dieron a luz durante la noche. Como suele ocurrir, una llegó a punto de morir. Cuando la ingresaron –después de decidir si dar a luz en el hospital o en casa, después de que la enfermera en el centro de salud donde finalmente fue a parar llamase a la ambulancia de MSF para que la viniese a recoger y después de mandar la ambulancia que la trajo aquí– el cuello de la matriz estaba casi por completo dilatado. Al final, todo salió bien. Como las otras madres, está tumbada en la cama con su bebé a su lado.
Las mujeres a quienes se les había practicado una cesárea descansan en otra habitación compartida. Varias están dando de mamar. Esta calma contrasta totalmente con la energía en el departamento de pediatría en la planta de abajo. Hoy, hay 38 pacientes pediátricos para 25 camas, una situación bastante habitual. A pesar de las obras en el hospital, la tasa de ocupación sigue siendo alta. Es frecuente que dos niños tengan que compartir cama. Todos entraron por urgencias. “Tenemos muchos casos serios de malaria que pueden complicarse con anemia”, afirma el Dr. Kamabu.
La visita de monitorización sigue su curso cuando la enfermera neonatal viene en busca del médico. “El bebé que acaba de nacer con sufrimiento fetal tiene apnea con bradicardia”, le dice. El bebé nació hace dos días. Su estado era malo y su corazón cada vez latía más lentamente. El médico hizo todo lo que pudo pero el bebé murió a las 11:30 de la mañana. “Es un momento difícil”, admite Chantal, la enfermera jefe. “Pero tenemos que pensar en los demás bebés. Tenemos un bebé prematuro que pesó 950g al nacer y ha recuperado un 30% de su peso”.
En un esfuerzo por mejorar la calidad de la atención en el hospital de Rutshuru, MSF abrió una unidad de neonatología para tratar a bebés prematuros y una unidad de quemados y el año pasado construyó un segundo quirófano como respuesta el elevado número de intervenciones quirúrgicas requeridas. En octubre, se practicaron 471 operaciones, todas urgentes. Por el quirófano pasan multitud de pacientes a quienes se practica todo tipo de operaciones: por heridas de bala, peritonitis, fracturas abiertas, y otros problemas.
Y luego están las mujeres que necesitan ser sometidas a una cesárea, lo que constituye más de una tercera parte de las operaciones practicadas aquí. En efecto, la atención a la salud de la mujer representa un elevado porcentaje de la asistencia que se dispensa en el hospital. Además de la maternidad, el hospital cuenta con una “aldea de madres”. En estas casas rodeadas de árboles se alojan las mujeres con embarazos complicados en espera de dar a luz y las que están siendo monitorizadas por un ginecólogo. También se atienden víctimas de la violencia sexual. Una mujer que llegó a media tarde se quedará aquí tras su consulta. Casi ha caído la noche, por lo que ya no regresará a casa esta noche.
El día terminará pronto para los equipos de MSF. Los médicos de la guardia de noche y las enfermeras empiezan a llegar. A las 5:30 de la tarde, los dos equipos quirúrgicos pasan sus responsabilidades a los equipos del turno de noche. Puede que todavía sea pronto pero a nadie se le permite salir fuera del hospital al oscurecer. Por la noche suelen escucharse disparos en Rutshuru y las zonas de los alrededores.
Estadísticas del hospital de Rutshuru: 2009
260 camas
387 intervenciones quirúrgicas mensuales como media
308 partos mensuales como media
41% de pacientes admitidos en urgencias son niños menores de 5 años
696 pacientes admitidos en urgencias mensuales como media
81 víctimas de la violencia sexual mensuales como media










